Gervasio Sánchez – Sofía y Alia
Publicado por Jordi Guzman en 7 Agosto 2008
Hace unos meses el fotógrafo Gervasio Sánchez ganó el Premio Ortega y Gasset de Fotografía por su foto Sofía y Alia, una bella imagen de una madre con su pequeña hija en donde se puede ver los estragos que hacen las minas antipersona. Esto viene a cuento porque ayer mismo se supo que España a batido el récord de ventas de armamento con más de 900 millones de euros vendidos, toda una proeza que los medios no tienen reparo en publicar. No así la noticia del premio concedido a Gervasio Sánchez, aún cuando uno de los patrocinadores es el periódico El País; quizás fue por el discurso de aceptación del premio que reproduzco a continuación.
Estimados miembros del jurado, señoras y señores:
Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo….
Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar. No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.
Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.
Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad. Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.
Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.
Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas. Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas. Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos. Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.
Muchas gracias.
Vía Halón Disparado






















Haplo escribió
¡Qué hermosa foto!… Dejando de lado la tristeza de fondo por supuesto, pero de verdad encuentro la foto muy bonita.
alexia escribió
el verdadero amor de madre… no existe prueba que no supere por su hijo…solo esa paz del regazo materno donde NADA es mas en este mundo…ah que sensacion ! respiro…aun existen !!!
enkil escribió
Si, hermosa foto, y hermoso mensaje. Pero esto de la venta de armas es una verguenza y una pena que no tengamos gobiernos con suficiente valor para poner coto a estas cosas. Países ricos vendiendo muerte a países pobres que no solo se endeudan sino que se matan entre ellos. Que rabia y que asco.
Jordi Guzman escribió
La foto es genial, pero aún considero mejor el mensaje de su autor al recoger el premio. Me pregunto si es decente vender armas a países en donde la gente pasa hambre, enriqueciendo a sus gobernantes con comisiones y traficando con la muerte.
tere escribió
Un discurso fuerte, potente y lleno de esperanza.
No lo puede decir más claro.
Lo que si es cierto, es que solo hablan de esta manera las personas que les toca vivir situaciones como Gervasio, y es él , el que nos tiene que transmitir ese dolor y alegria de sobrevivir a la que alude .
Buen post!
Jordi Guzman escribió
Gracias Tere, es sin duda un buen parlamento de alguien que ha estado en ajo.