Pasa la vida

Un viaje personal

Peter Gould y el calentamiento global

Publicado por Jordi Guzman en 31 Diciembre 2007

Siguiendo con el “megapost” que esta haciendo Alejandro Polanco Masa en su blog Tecnologia Obsoleta sobre el manido cambio climático, unas reflexiones del geografo Peter Gould.

Peter Gould y el calentamiento global (Complemento al “megapost”) 

Inicio aquí una serie de artículos que, poco a poco y mezclados entre otros más típicos de TecOb, iré preparando en los próximos meses para desarrollar las ideas básicas expresadas en la atropellada introducción al tema del calentamiento global, o cambio climático si se prefiere, que publiqué en el “megapost”. Para empezar, me gustaría ceder la palabra a quien considero un maestro, uno de esos científicos le marcan a uno en etapas de formación y más allá. Aunque ya no está con nosotros, su obra permanece y aunque su prematura muerte seguramente nos ha privado de trabajos muypeter_gould.jpg interesantes, las investigaciones del geógrafo estadounidense Peter Gould siempre brillarán con luz propia sobre todo por su honestidad intelectual y sus amplios conocimientos, que abarcaban desde un profundo saber matemático, hasta las modelizaciones por ordenador y los fundamentos teóricos de la geografía.

Pienso que los siguientes párrafos procedentes de un artículo de Peter Gould, expresan mucho mejor de lo que yo pueda hacerlo nunca, todo lo que ya dejé asomar en el desarrollo del texto del “megapost”1. Os dejo con Peter Gould, cuyas palabras considero que siguen siendo plenamente válidas hoy día:

 

El hecho de que se invoque el criterio de utilidad para la investigación en geografía física y otras disciplinas afines no debería sorprendernos en esta época de calentamiento global, donde el consumo humano de combustibles fósiles al parecer desempeña un papel. El tema del calentamiento global se ha politizado enormemente, tanto a escala nacional como internacional, y actualmente constituye el objeto de una gran industria académica que se juega grandes sumas de dinero y mucho prestigio personal. Sus conflictos bien podrían convertirse en objeto de un penetrante estudio de la ciencia como empresa socialmente negociada, más que como el esfuerzo ideal que busca la verdad en toda su pureza. La prudencia aconseja tomarse en serio este asunto, aunque los datos que aduce una u otra corriente puedan ser sumamente selectivos. Por ejemplo, para calcular un aumento de medio grado centígrado en las temperaturas globales a lo largo de los últimos 100 años a partir de miles de observaciones en todo el mundo, hay que tener mucha fe en la exactitud de esas observaciones originales.

Por lo que se refiere a los modelos de circulación atmosférica, de los que existe media docena de variantes, resultan todos tan mecanísticamente sencillos y toscos en sus especificaciones que el hecho de doblar el contenido de dióxido de carbono, en un ejercicio de simulación que casi ha alcanzado la categoría de lo sagrado, producirá inevitablemente un efecto de calentamiento. Parece descontarse el hecho de que nos encontremos en el punto álgido de un ciclo de Milankovitch, fenómeno registrado periódicamente a lo largo de los últimos 400 mil años a partir de la proporción de isótopos de oxígeno, así como se pretende ignorar que los componentes básicos pueden desaparecer por obra de la voluntad, o que se les puede conferir una gran precisión sólo cuando disponemos de los cálculos del orden de cierta magnitud. Por ejemplo, el ciclo global del carbono, puerta giratoria que genera y también fija el carbono en sus numerosas formas, ha de ser capaz de cuadrar la contabilidad global constituida por componentes atmosféricos, oceánicos y terrestres. El papel que éstos desempeñan sólo se ha estimado con un elevado grado de incertidumbre, y es inevitable que estos términos de error afecten de maneras aún desconocidas los cálculos hechos para los vectores atmosféricos y océanicos del presupuesto global.

En cuanto a las posibles consecuencias humanas, este tipo de investigación, que forzosamente será especulativa, hasta el extremo de describir escenarios futuristas, no tiene ninguna utilidad previsible en el sentido de que con los resultados se podría hacer casi cualquier cosa. Cualquier efecto a lo largo de los próximos cien años es irreversible, y este tiempo mínimo de impacto representa por sí sólo cuatro generaciones humanas. Estas especulaciones y escenarios no significan nada para la gran mayoría de los agricultores en el mundo, ya se trate de una enorme agroempresa en Estados Unidos o de un campesino de Pakistán o del Chad, dado que las posibles consecuencias serán tan lentas que para la mayoría de las percepciones finitas no serán visibles.

____________
1 Véase: Gould, Peter.
El espacio, el tiempo y el ser humano, en ISSJ. Num. 150, UNESCO, 1996.

Post relacionado: Breves reflexiones sobre el calentamiento global

3 comentarios para “Peter Gould y el calentamiento global”

  1. numero f escribió

    Te escribo en este post por ser el último. Quería de una forma darte las gracias por minimizar mi ignorancia en los temas que nos muestras; felicitarte por la constancia y buen hacer (más de 2000 entradas en poco más de un año son muchas entradas) y felicitarte este 2008 que acaba de empezar.

    Un fuerte abrazo Jordi.

  2. Jordi Guzman escribió

    Muchísimas gracias, son comentarios como este los que hacen que el tiempo que dedico a este blog sea mas que satisfactorio. Feliz año 2008 para ti también.
    Un abrazo.

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