Bombillas toxicas
Publicado por Jordi Guzman en 19 Diciembre 2007
Crece el numero de consumidores que compran bombillas fluorescentes compactas (BFC) o de bajo consumo. Sus pequeños tubos, en forma de u alargada o de muelle, que utilizan el 25 % de la energía de las bombillas normales y duran 10 veces más, se han convertido en un símbolo de la vida ecológica y en un medio para luchar contra el cambio climático. Australia hará que los hogares y oficinas sustituyan todas la bombillas incandescentes por BFC antes del año 2010. Reducirán así sus emisiones de gases de efecto invernadero en un total de cuatro millones de toneladas al año. Al menos cuatro estados norteamericanos y el Congreso de los Estados Unidos están considerando la posibilidad de aprobar una normativa similar. También se está pensando en medidas similares para la Unión Europea.
Sin embargo, la BFC presentan un inconveniente: contienen mercurio. No se las puede tirar a la bolsa de basura. En los Estados Unidos se habrán vendido este año alrededor de dos mil millones (en torno al cinco por ciento de las ventas totales de bombillas). Cabe, pues, preguntarse sobre la gestión de esas diez toneladas de mercurio anuales que procederán de las bombillas desechadas.
El mercurio es esencial para el funcionamiento de las bombillas fluorescentes. Una carga electrostática vaporiza el mercurio y hace que emita luz ultravioleta, luz que provoca el brillo del revestimiento de fósforo del interior de las bombillas. El mercurio, una potente
neurotoxina, constituye un riesgo serio para los fetos y los niños. Alrededor de una sexta parte de los niños que nacen en los Estados Unidos han estado expuestos a niveles de mercurio tan altos, que corren el peligro de sufrir perdidas de memorias y déficit en el aprendizaje, según la Agencia de Protección Medioambiental.
Cada BFC contiene unos cinco miligramos de mercurio, mas o menos la cantidad de tinta en la punta de un bolígrafo. Por supuesto, el mercurio de las BFC no presenta el mismo riesgo que el mercurio que puede encontrarse en el pescado (en una lata de atún no debería haber más de un par de décimas de miligramo). Sin embargo, puede filtrarse en los vertederos hasta acuíferos; si se encuentra en residuos incinerados, lo arrastrara el aire consigo.
A pesar de años de esfuerzos, los fabricantes no han conseguido encontrar un sustituto del mercurio. Sí han podido reducir la cantidad de mercurio de cada bombilla. Aunque los usuarios industriales conocen bien la necesidad de reciclar los tubos fluorescentes, los consumidores domésticos no se hallan familiarizados con esa praxis. La tasa de reciclado de bombillas fluorescentes en los Estados Unidos esta en torno al 24 por ciento, según la Asociación de Reciclaje del Alumbrado y el Mercurio.
Actualmente, la opciones de reciclaje de las BFC varían de un estado a otro de la Unión. Hay paquetes de reciclaje que se expiden por correo y cuestan aproximadamente 1 dólar por bombilla. La cadena de almacenes Wal-Mart, que el año pasado anuncio su objetivo de vender 100 millones de BFC al año, dispone ahora de kioscos para las BFC gastadas, pero únicamente en sus tiendas de California. El Servicio Postal sopesa la posibilidad de poner en marcha un programa de recuperación mediante contenedores de reciclaje en sus oficinas.
Investigación y Ciencia Nº 375. Articulo de David Appell.





















Carlos Jaimes escribió
Donde puedo conseguir información precisa sobre el proceso que se lleva a cabo para recuperar y reutilizar el mercurio presente en una BFC
Jordi Guzman escribió
Poca informacion precisa encontraras, por lo menos de forma oficial. Mucho cambio climático y Co2, pero poca metodología para reciclar un contaminante tan peligroso como es el mercurio. Sinceramente, no tengo idea de ninguna iniciativa oficial (es posible que este equivocado, pero lo dudo)
Beatriz escribió
Puede encontrar información en la página http://www.pilagest.es/reciclatge.php?sel_lang=esp&sel_esquema=2
Jordi Guzman escribió
Muchas gracias Beatriz.
Saludos