Quo vadis señor Garzón
Publicado por Jordi Guzman en 1 Septiembre 2006
¿A alguien se le ha ocurrido preguntarle que demonios hace el juez Garzón en Chile homenajeando a los represaliados por el régimen de Pinochet?. Vaya por delante mi respeto y solidaridad para todos ellos, son merecedores de todos los homenajes que se les hagan y mas, pero este no es el caso.En España, su país, los autores de innumerables crímenes contra la humanidad perpetrados durante nuestra dictadura, la de Franco, campan por sus respetos, orgullosos de lo que hicieron, recibiendo pensiones del estado y sin renegar en absoluto de su tenebroso pasado. Cada vez son menos y tampoco es cuestión de llevarlos a la justicia individualmente, pero creo que seria conveniente hacerle un proceso a la dictadura, poniendo las cosas claras, prohibiendo las manifestaciones anuales en el Valle de los Caídos e ilegalizando los partidos políticos afines. ¿Acaso no se ilegaliza a Batasuna por no condenar la violencia de ETA? Que les pregunten a dichos partidos si condenan la violencia, de todo tipo, ejercida por Franco y verán que responden. No veo que diferencia hay en no condenar a una dictadura que provoco mas de cien mil muertes o no condenar la de un grupo terrorista. Nuestra democracia, a mi entender, esta coja; el tan sobado termino del “espíritu de la transición” es una frase hecha sin valor alguno. Cuando se redacto la Constitución, el proceso estuvo vigilado de cerca por los militares y es una Carta Magna incompleta y con serios fallos. Uno de ellos es poner al ejercito como “garante de la unidad de España” nada menos y esto es solo un ejemplo de cómo se garantizo, por medio también de leyes orgánicas, de que no habría represalias, reclamaciones jurídicas o económicas en absoluto para nadie, ni a políticos ni a militares.Esto no es serio señor Garzón, uno no puede ir por el mundo impartiendo justicia dejando que en su país reine la injusticia y los agravios comparativos de millones de conciudadanos claman con un ruidoso silencio.Me gustaría que algún juez, abogado o colectivo interponga una denuncia contra la pasada dictadura y que se devuelva el honor, una palabra peligrosa y en peligro de extinción, a media España. Prometo ayudar.




















